Pienso en tu piel sublime,
en tu primera vez de mujer,
noche en la cual me diste
el pétalo fino de tu vientre.
Quisiera hallarte cuando despierte
y besar con mi beso de perdón
tus labios y a través de ellos
tu limpia y divina alma,
y decirte: buenos días, amor.
Quiero, hoy solo quiero,
fundirme en los calderos de piel,
vivir nuevamente la luna de miel
en esa ciudad de aspecto jubilar.
No tengo sueño...
Perdona si te lo quito,
más aún si invado tu alborada.
¿Cómo olvidar tu perfil?
¿O tu mirada cuando salías de ducharte,
sin tan luego salías
a la cama otra vez para amarte?
Tienes mis sentimientos hincados a tus pies,
y este deseo de tenerte, te quieros y te amo,
son de aspecto rojo, azul y real.
Eres del alma mi sangre, tú su capital,
que de dolor ahora no queda un gramo.
Hoy… sí, hoy impertérrito
a tu familia y al que dirán
Piensa en aquellas lunas y esos soles
cuando hacíamos el amor.
Se extravió mi piel y mis sentimientos,
en el algún lugar que me llevaron
a conocer los colores de tus cielos
donde contigo se esfumó la sombra
de mis versos y de mi corazón.
Autor: Camisa
CopyRight
Escrito en Setiembre de 2005.