Me dejo solo el aliento,
después de tomarse una foto
conmigo,
no fui su hermano, menos su
amigo,
solo fui su hijo tal vez no
querido.
Un hermano dijo que somos equipo
más en el juego, nunca lo
demostró;
un puñal por la espalda me
ha clavado,
como alguna vez otros me han
traicionado.
Duele más que sea un hermano
y que en su palma lleven el
puñal,
olvidando del padre su
palabra,
como acto de gente macabra.
Que soy el hermano perdido,
aquel de quien pretenden abusar;
porque siempre me he callado
en sombra de Dios que me ha
salvado.
Actos de genuino y frío abuso
como lo han aprendido de la
ambición
ríen y gozan por toda su
traición,
zumbándose de mi dolor
profuso.
De todos aquellos enemigos,
Dios o el destino se han encargado,
de llevarlos a su fin de
morada,
sin que tengan una coartada.
Dios..! tu que siempre me has
protegido,
y muchas veces me ha salvado
de enemigos que sin saber he
tenido,
ve tú si perdonas a estos malvados.
Autor: Camisa
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