Me acabe la jarra de sangría
recargada con pisco acholado;
sintiendo ahora toda la verdad,
de como se ha quedado mi vida,
vacio de tu aroma y tu presencia.
Me falta tu voz, también tu mirada,
y alegrar estos grises dias de junio.
Esta mañana
Me acabe la jarra de sangría
recargada con pisco acholado;
sintiendo ahora toda la verdad,
de como se ha quedado mi vida,
vacio de tu aroma y tu presencia.
Me falta tu voz, también tu mirada,
y alegrar estos grises dias de junio.
Esta mañana
Fue un tímido beso de mil colores
luego me extravié en sus ojos claros
temblaban sus líneas en penumbra
de toda su tierna y tersa piel
que dibujé con huellas de mis manos
y se encontraron mi calor y su amor
sin miedos, valiente y libre de voces
con todas las ganas de ser felices.
Desperté y la vi recostada a mi lado,
la abracé y se refugió en mi perfume;
besé su frente y vi sus ojos iluminados
que despertaron los míos y salió el sol
en mi alma hasta hacerme sonreír.
Susurré te amo y lo oyó con sus ojos;
lo supe porque se volvieron luces.
Autor: Camisa
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Ven
ahora conmigo y conversemos,
como
aquellas tardes que me abrazabas,
en que
jugábamos un poco y nos reíamos
y donde
mirando mis ojos me confesabas
la
mentira que me amabas y para mí fue verdad.
Ven bonita veámonos por última vez ahora,
para
decirte que cuando me declaré contigo
fue el
amor que habló en mi voz con intimidad
te di
mis manos, mi alma, mi piel y mi corazón
y tú me
diste solo piel en momentos de soledad.
Te amé
tanto que te convertí en mi estrella,
me
encandilé en el oscuro universo de tus ojos,
y
aceleraste mi sangre al mundo de la ilusión
de
renacer de todo aquello que fue mi crucifixión.
No
sabes del dolor cuando el alma me arrancaste,
me
quedé tirado en sábanas blancas de mi lecho,
quedé
profundamente herido cuando me dejaste
lo
ignoraste y no le importó al iceberg de tu pecho.
Conversemos
de lo que nunca dijimos para apagar
todas las
velas que en mi vida quedan prendidas,
iluminando
posibles senderos verdes para regresar,
cuya
cera a gotas quema en carne viva mis heridas.
Autor: Camisa
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Como se mueve el mar,
vaivén en ida y vuelta,
resalta al verte bailar
tu bella figura esbelta.
Tu baile es acelerado,
neo vals de loco ritmo,
con sonido masterizado,
generado por algoritmo.
Baila y hazme alucinar;
muévete con ese ritmo,
hasta casi calcinar
la energía del biorritmo.
Vamos otra vez, bailemos
revivamos aquel ayer
hasta que nos agotemos
y nos volvamos a querer.
Ahora ven, baila conmigo
y deja bailar al corazón
levanta ya ese castigo
que nubla mi razón.
Autor: Camisa
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Caminando en la orilla pies descalzos, evocaba esa
tarde
mirando el sol en la playa de aquella vez que nos
vimos
solo para hablar, mirarnos y jugar un poco con la arena;
reímos mucho ante los vientos y la apacible caída del
sol.
Sabes. Siento la sal en mis labios que no es la del
mar,
es lluvia del tiempo que pruebo desde que te has
marchado,
quedándome como huella en arena húmeda o desvalido
sin un adiós, sintiendo el vacío en las palmas de
las manos.
Te regalé mis fuerzas, mi tiempo, vida y mi libertad,
hasta cuando apagaste la luz de nuestra versión de
amar;
se quedó todo allí… como herida que jamás pude sanar,
y mi llama, como pebetero imposible de apagar.
Ha pasado tiempo, días de ríos, nubes y muchos
soles,
la piel ahora es como la de un árbol viejo o antiguo
roble,
mi ser no es como el de antes, dejó de ser noble;
y el tiempo un pequeño hielo en el verano para olvidar.
Es vida y tiempo que en lluvia mis comisuras han sentido,
desde que me dejaste las llagas del alma no se han curado,
y simulo en pie que no duele y avanzo sentiéndome derruido,
me ayudo a veces con las letras y otras también con alcohol.
Pienso: ¿cómo hiciste para que de amor nada te quedara?
Si no hubo consideración de hecho ni un grado de
amistad;
conmigo quedó el color de tus ojos, la tersura de
tus manos,
tu perfume, aquellos besos de juventud y muchísima pena.
Te busqué en tu pueblo y me enteré que te habías casado,
para mí no había ya oportunidad, pues era demasiado
tarde,
saboreé la sal, me quebré y quise que jamás te enteraras.
Autor: Camisa
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Me faltó decirte que eras mi alegría
y que con tu sonrisa amanecían mis días.
Me faltó decirte que eras mi vida entera
que eras en invierno tú mi primavera...
Yo no sé de ti, menos lo que ahora sientes;
más yo por decir tengo muchos pendientes,
de la gran magnitud de mis sentimientos
que no eran pasajeros ni velas a los vientos.
Hoy quise decirte que mi amor por ti es real
y no sé si sea oportuno en esta etapa final,
que tú sepas de la certeza de esta conexión
al fin, tal vez solo fui tu pequeña diversión.
Más me faltó
decirte que eras la persona
con quien contaba edificando un futuro;
me sentí completo, contigo estuve seguro;
más tu partida me tiró hacia la lona.
Este instante tiene varias aristas de mi herida,
no imagino toda mi vida sin tu compañía,
que eres siempre el gran amor de mi vida,
perdóname si antes no tuve yo la valentía.
pensé tener tiempo suficiente para decírtelo,
ahora me duele ver este resultado magro,
que solo puedo sentirlo y apenas escribírtelo.
Ese sufrir desde antes de que tú llegaras;
más cuanto quisiera yo que te quedaras,
vivir juntos todos los futuros calendarios
e ilumines mis días en todos los escenarios.
Me faltó decirte lo mucho que te admiraba,
en forma silenciosa en ti yo me refugiaba,
porque energía en la intimidad me dabas
me sentía vivo cada día porque tú estabas.
Oculté la intensidad de mis sentimientos,
para no asustar y hoy hay arrepentimientos;
faltó decirte de lo que por ti siento amor
y que sin ti mi mundo ya no es a todo color.
Me faltó decirte que contigo aprendí,
a ser mejor persona ahora lo entendí;
Me faltó decirte y darte las gracias,
por acabar con todas mis desgracias.
Me faltó decirte amor mil perdones,
por haber tenido buenas intenciones;
me faltó decir que me sentí comprendido
y que me hiciste olvidar lo que había sufrido.
Tengo el orgullo herido ahora y molesto,
y nuevamente seré contigo muy honesto;
con torpe fe pensé que tiempo aún habría
por ello que esperaba decírtelo algún día.
Autor: Camisa
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Cuando aprendas tú a perdonar,
perdona a este terco corazón,
que no te deja jamás de amar
y aún me nubla la vista y la razón.
Hace tiempo que te marchaste,
sin que hayamos terminado;
desde que tú me dejaste,
tu fantasma se ha quedado.
Quiero secar la sangre de mi corazón,
y evitar que se alimente este amor;
quedar como arena en el desierto
donde no hay vida ni dolor.
La sombra tuya aún me afecta,
es fantasma en mi habitación;
la herida aún, en abril, me conecta
con recuerdos: clavos de mi crucifixión.
Autor : Camisa
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Esta noche de brillos
de estrellas en esplendor;
entre el canto de grillos
se agudiza este dolor.
Tengo una botella vacía
y la otra por la mitad,
fue la noche de ese día
que anuló mi felicidad.
Es el humo del cigarrillo
que en mis ojos desborda el dolor,
es rocío humano bajo los brillos,
por la pérdida de tu amor.
Renacen silentes sentimientos
entre cigarros y copas de vino;
noche de otoño sin vientos
pregunto: ¿cuál es sin ella mi destino?
Autor: Camisa
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No soy yo el que te
mira detrás de los cristales
como quien sueña tener algo que no puede tocar.
No soy yo quien robó
tus pasos o tu camino
Solo robé algunos besos
y tu abrazo divino.
No soy yo a quien te
entregas de noche o de día;
fui el primero que te hizo mujer, pero mujer mía.
Ahora soy ese hombre al que miraste hacia abajo
y quedé manchado con
tinta de esos carnavales.
Solo fui, ese peldaño
que necesitaste para subir
y que ahora a tanta realidad
te es más fácil huir.
Yo solo he sido el que has
escogido en el trabajo,
como pieza descartable que
usas para luego tirar.
No soy yo, el que tú amas y llevas hoy de la mano;
yo soy solo el que te ama como jamás a nadie amé
y vive en el azul donde caen las lágrimas de la luna,
tras el espejo, lugar donde alguna vez tu piel amé.
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Hoy mire en la taza el color de mi café
y volví a evocar tus negros ojos
volví a mirar todos mis sueños
símil cuando soñé un futuro
contigo y juntos vivir un amor.
Más solo fueron sueños míos
que te cuento aquí en las hojas
de mis libros y mis poemas;
sobre una vida juntos, un retorno
de esperanzas y de sueños míos.
Fueron tus ojos negros...
los que me hicieron soñar.
Con verte a mi lado siempre
y sólo le eche a mi vida sal.
Aunque vi en el jardín el rosal
fueron esos sueños míos
que activaron los dos ríos
y me llevaron a sacar del baúl un cajón
donde antes procure ahogar mi corazón.
Sentado en el gras del jardín,
abrí el cajón de madera;
encontré tus fotos despintadas
una pulsera de plata que me regalaste
que hasta ahora lo guardé.
Esas son mis joyas escondidas,
acaricié con emoción tus iniciales
a la luz de las luciérnagas,
bajo el canto de grillos y las chicharras,
volví nuevamente a todos mis sueños.
Sentí que me brillaron los ojos,
y que se encendieron con tu imagen;
se activaros esos ríos y regué
sin querer el jardín de mi soledad.
Autor: Camisa
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Un día más... un tiempo más que me hiere
este amor que se aferra y no muere
Un amor que recuerda tus ojos y tus besos
y un corazón que ha pasado por procesos
de procurar olvidar y del contacto cero
contando meses empezando por enero.
En mi pena y tristeza está tu nombre,
es invisible clavada como una estaca;
yo, un simple ser humano, un hombre
que un Jueves santo aunque te asombre,
tiene presente la noche de aquel día
cuando tú fuiste totalmente mía.
He perdido para siempre tu abrazo
y se rompió entre los dos todo lazo,
cuando decidiste hacer uno nuevo;
desde entonces vuelo y solo elevo,
hasta las nubes donde me perdí;
por el amor que siento y por ti sentí.
Autor: Camisa
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Baila tu nombre en mis pensamientos,
traen consigo una depresión
gigante
extraño tus caderas y tus
movimientos
y contemplar con ternura tu semblante.
Tuve mil opciones con mi corazón
roto
te llevaste todo hasta mi
felicidad;
más hoy en que contemplo tu
foto
tengo ríos que nublan mi capacidad.
Esta tristeza me la deberás
toda tu vida,
me rompiste y oscureciste todos
mis cielos,
dejándome a puertas cerradas, sin salida
y soñando un regreso entre
mis anhelos.
Me duele esta soledad en
esta noche,
anhelo sentir tu piel con
mis manos,
quitar de tu blusa cada botón
o broche
y disfrutar de tiempos
gregorianos.
La verdad que en soledad tu
partida,
cala hondo en el alma y la mente;
siento el dolor como fresca herida,
que no puedo este sábado ser
valiente.
Tu recuerdo los sábados a
veces mutila
atacando como perros galgos
o fieras,
como alguna vez fue el poderoso
Atila,
hay querido amor si tan solo
tú supieras.
Esas fieras muerden el alma
y el corazón,
que aunque lo tengo roto en
piezas mil,
con mucho esfuerzo mantengo
la razón
en este marzo gris... ¿cómo será sin ti en abril?.
Autor: Camisa
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Hoy tengo pena... pena en plural,
por el hambre de mi pueblo,
por el frío también de el.
Hoy tengo pena de profunda manera,
hoy creo en Dios,
mas él ya no cree en mí….!
Hoy tengo pena...! pena en plural,
desde mi beso, desde mi abrazo,
desde mi pena hermano...!
Me ha flagelado el dolor de mi pueblo
y el olvido de Dios.
Me ha flagelado el dolor de mi pueblo
y el olvido del pueblo.
Mi glándula guerrera ha dado muerte a mi paz
y no quiero curar su ausencia,
con mi amada, ni con mi padre, ni mi madre.
Hoy; quiero salir a luchar...
¡debe ser ahora !
ahora creo;
tal vez ahora...!
Tal vez ahora que mi pueblo,
ha extendido su palabra;
en la protesta en sus marchas y en sus huelgas.
Tal vez ahora;
que Dios parece no estar presente.
Tal vez ahora;
que sangran las heridas:
las heridas de mi pueblo,
mis heridas… y mis ojos.
Tal vez ahora;
que por sangre;
acrisoladas y saladas gotas.
Tal vez es ahora;
que el cóndor... deba volar más alto...
¡Nosotros Sí!
tal vez ahora...
que se estrellan mis ojos en el sol
tal vez ahora...
en que debo de izar esa mi bandera.
Tal vez ahora;
que ha crecido el océano de la pobreza,
¡Ahora muchachos! ¡ahora…!
que las arenas están calientes
y no hay verdes en el campo.
que los cadáveres ya no están muriendo
y se levantan para denunciarlos.
Tal vez ahora;
que no nos adormecen ya
los medios helados,
y por el contrario nos refrescan la memoria.
¡Nosotros Sí!
¡Ahora muchachos! ¡ahora…!
Tal vez ahora;
que es la hora de atizar,
el fuego de mi pueblo.
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Autor: Camisa
Written on Diciembre 29, 2014
De verdad que fui loco
en perder mi libertad;
Jamás te quise poco
te ame con lealtad.
Oí de ti que me amabas
fui tonto todo creí,
mientras tú te burlabas
de todo lo que te di y ofrecí.
El sabor del whisky helado
no me hace entender
Pensé qué te había olvidado
y volviste aparecer.
Hoy sé lo que fui al quererte,
y lo digo con dolor:
no quiero volver a verte,
ni volver a darte amor.
Total si ya te he perdido
y no deseo volver
me da igual sanar o estar herido
solo no vuelvas aparecer.
Autor: Camisa
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