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sábado, 31 de enero de 2026

También extraño


Que en mi soledad extraño, su mirada, su piel 

y también sus manos; pero más extraño su voz 

que con gestos coquetos cantaba por las tardes

junto a mí y a su fina guitarra de color miel.


Llevo hambre de su aroma adictivo muy feroz

y deseos en el umbral de sueños cobardes;

es la trama de esta mi vida, que aún sigue viva,

entre días de verdades que no vendan mis ojos.


Erubescente amor que vas a la esperanza 

de aquel robusto árbol girón de mi destino,

orando por la provisión de luz a mi camino

con única fe que solo en sueños se alcanza.


A pesar el tiro de muerte que tú me habías dado,

tuve tanta suerte que me heriste, más no asesinado;

mas esta herida es para todo mi tiempo por nociva

que intentaré sanarla abriendo candados y cerrojos.


Autor: Camisa

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