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miércoles, 19 de agosto de 2026

Guardo

Aquí sentado otra vez, bajo el árbol del parque principal,

contemplo la iglesia desde la banca donde me desmoroné

y miro la algarabía de la gente ante la pronta visita papal,

mi corazón aún percibe el dolor por lo mucho que te amé.

 

Guardo en mi memoria todos tus colores y tus promesas;

desde el dulce color de tu sonrisa al de tus ojos y tu piel,

que en el calor de la hoguera cambiaban el color de tu voz

y me deshacías cual merengue, transformando mi rostro.

 

Guardo aquí en mi corazón el color de tu perfume dorado,

y este amor de color de la tinta que contigo solo he pintado,

y lo guardo por si algún día te vuelva a ver

aunque ya no me puedas siquiera querer.

 

Guardo la verde esperanza de ver bailar a tu corazón,

al posar mis ojos en los tuyos, como guardo el color del cielo

de la mañana de aquel día en que de ti quedé prendado,

como guardaré el color de esta noche en que te he pensado.

 

Autor: Camisa

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domingo, 9 de agosto de 2026

Quisiera tiempo

Fui sumamente invisible contigo 

e invencible con un corazón valiente

volé junto a ti entre las nubes y los cielos

y hoy estoy tirado aquí en el suelo.


Evocando ese beso de las mañanas

apurado y aun así llenaba mi corazón;

creyendo que me haría inmortal,

mas terminé estando fatal.


Tengo tiempo, pero es para recordarte;

más me falta para olvidar y dejar de sentir.

Quisiera tiempo para que mis letras

dejen de ser esporas en las hojas y las redes.


Tiempo para acabar con esta sangre,

que me lleva a escribir poesía.

Quisiera tiempo para dar el último vuelo,

para abrazar las nubes, 

perderme en sus ojos y en los cielos.


Quisiera tiempo para contarlo por segundo

y esperar su luz que ilumine mi mundo

donde radica mi pena y en ella su recuerdo.

Tiempo para ver si la olvido.


Autor: Camisa

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domingo, 2 de agosto de 2026

Banquete de los buitres

 Llegó al poder la sátrapa,

la que jamás ha trabajado,

junto a sepultureros apestados

que creíamos ya pulverizados.

 

Hoy, cual pestilentes aves de rapiña,

acechan el erario nacional;

y, fingiendo ser ella una buena niña,

se regodea con la bazofia nacional.


Se oyen halagos de los mercenarios

que la aupaban camino al poder;

la sostienen los sucios empresarios

para juntos el banquete devorar.


Autor: Camisa

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