Cuando triste como el otoño
en la oscuridad de mi alma
fuiste luz de la noche ese día
que me besaste y fuiste mía.
Si supieras que hasta ahora
no he podido olvidarte;
y que como un niño llora
el amor que quiere abrazarte.
Tal vez sea suficiente tu abrazo,
bálsamo que sosiegue mi dolor.
Poner mi cabeza en tu regazo
para hablar sintiendo tu amor.
Sentir tus manos en mi cabeza,
acariciando mi rostro, mi frente
curandome de toda la tristeza;
más duele que estés ausente.
Autor: Camisa
CopyRight