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sábado, 9 de mayo de 2026

Sal en los labios

Caminando en la orilla pies descalzos, recordaba esa tarde

mirando el sol en la playa de aquella vez que nos vimos

solo para hablar, mirarnos  y jugar un poco con la arena.

reímos mucho ante los vientos y la apacible caída del sol.

 

Sabes. Siento la sal en mis labios que no es la del mar

es lluvia del tiempo que pruebo desde que te has marchado,

quedándome como huella en arena húmeda o desvalido

sin un adiós, sintiendo el vacío en las palmas de las manos.

 

Te regalé mis fuerzas mi tiempo, mi vida y mi libertad,

hasta cuando apagaste la luz de nuestra versión de amar

se quedó todo allí… como herida que jamás pude sanar;

hoy quería saber de ti y ese círculo abierto ahora cerrar.

 

Ha pasado tiempo, entre días de ríos, nubes y muchos soles,

la piel ahora es como la de un árbol viejo o antiguo roble,

mi ser no es como el de antes, dejó de ser noble;

y el tiempo un pequeño hielo en el verano para olvidar.

 

Es vida, tiempo y sal que en lluvia de mis ojos he percibido,

en mis labios desde que me dejaste y aunque no he curado

simulo en pie que no duele y avanzo sintiéndome derruido

a veces me ayudo con las letras, otras también con alcohol.

 

Pienso: ¿cómo hiciste para que de amor en ti nada quedara?

Si no hubo consideración de hecho ni un grado de amistad;

conmigo quedó el color de tus ojos, la tersura de tus manos,

tu perfume, aquellos besos de juventud y también mi pena.

 

Te busqué en tu pueblo y me enteré que te habías tú casado,

para mí no había ya oportunidad, pues era demasiado tarde,

saboreé la sal, me quebré y quise que jamás te enteraras.

 

 

Autor: Camisa

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