Estás en la simiente de mis
letras y mis versos
sujetas con cadenas
poderosamente invisibles;
encadenadas a tu recuerdo a
tu nombre,
a tu alma y a tu sangre. a
la galaxia interior
al mundo azul celeste de
tu amanecer.
Encadenado a la voz de tus
ojos y a tus miradas
que observan mi rostro en cada verso cuando me lees;
versos que solo riman con los suspiros de tu alma
y que solo iluminan mi oscuridad tu luz de luna.
Encadenado a la junta de ombligos;
aquellas reuniones "ombligatorias",
a tus gemidos, verbos de tus orgasmos;
a las prosa de tu lengua y a la jauría de tus besos;
a los pasos de puntillas que dabas en el cielo
cuando tenia tus piernas en mis hombros.
Encadenado a los inviernos oscuros y grisáceos
sin clavar dentro de ti mi verso favorito;
observando en el horizonte tus entregas
cual mendigo que mira el pan detrás del vidrio.
Encadenado a este dolor que se transforma
en infierno, en soledad, en tristeza y poesía;
química esquiva que sostiene mi sentimiento
sincero en la oscuridad, en la luz y en el ocaso.
Te amo tanto sinceramente con mis manos,
con mi sangre, con mis huesos y mi alma;
te amo y tanto corazón de piedra helada,
que deseo iniciar un verso en tu vientre
y acabar de escribir en tus nalgas
quemarte los muslos con mi tibieza
a ojos cerrados agarrando tus caderas .
Autor: Camisa
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