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miércoles, 18 de mayo de 2022

Mi letanía

Hágase tu voluntad, es mi ruego

y me pregunto siempre, luego.

¿Es tu voluntad oprimir mi pecho?

Entiendo que mi vida te pertenece;

más este dolor no solo es en el alma;

es en el corazón y hasta en los huesos.

 

Yo sé que estas en el derecho

de incendiar esta novela,

doblegarme con tormentas

para sentir otros dolores;

que me hagan olvidar horas lentas

y aquellos malos amores.

 

Perdona nuestras ofensas…

¿cómo perdonar a quien me clavo,

espinas en el alma y en el pecho…?

Me dejo las alas heridas,

llagas y cicatrices aún con vida,

llenos del color sangre o pintura

que van doliendo tanto

y hacen soltar alguna lisura.


 Líbranos del mal…

Siempre lo repetí incansable

y por el contrario recaí en el.


No imaginas como, ni cuanto,

este amor por ti hoy acendrado,

navega tormentas inmensas,

entre mares de recuerdos,

que la nostalgia ha acumulado

y han vuelto mis pasos lerdos.

 

En mis noches en vela,

el rio en mi rostro crece,

lacera mi ser, mi alma

y el bálsamo uno de tus besos.


Autor: Camisa

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