Era muy bella.
Personal training del gym
curvas contorneadas
cuerpo firme y cabello negro.
Su espalda era el lienzo,
dónde dibuje a besos
el deseo de olvidar mi tristeza.
Conté sus lunares con mi índice,
dibujando el zodiaco
en el universo ardiente de su piel.
Estremeció. Más no pude amar su alma.
Amé sus tiernos besos
y su sonrisa succionadora de mi piel,
que me hacían cerrar los ojos,
abrirlos y mirarnos mutuamente,
abrazarnos y sonreír despues del orgasmo,
después del éxtasis del polvo.
Ame su despertar febril y amoroso
en esas maravillosas horas
que venía aquí a la capital.
Más no pude amar su alma.
Ame su lengua por lo maravillosa
que podía ser con mi piel
pero más la ame,
por sus amorosas palabras.
Ame sus manos, sus atenciones,
sus mensajes y entrega total.
Más no pude amar su alma.
Ame la micha en su muslo derecho,
la ternura de sus gestos,
sus atenciones cariñosas,
la talla de tus senos,
y sus desayunos por la mañana.
Más no pude amar su alma.
Ame el perfume de su piel,
que se quedaba en mis manos,
entre mis sábanas y la almohada.
Disfrute completamente de su cuerpo,
haciéndola mía a toda hora,
mientras estaba conmigo.
Más tuve que ser sincero,
todo era bello con ella
más no pude amar su alma.
Ahora en soledad entre copas de vino,
en esta mi profunda tristeza,
quisiera abrazar sus abrazos
y decirle que me perdone
porque no pude amar su alma,
al haber quedado enamorado
y no poder enamorarme de ella,
a pesar de toma su tierna bondad.
Autor: Camisa
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