Temo
Temo a la
nostalgia que pinta el papel
y que a pocos
llega hasta los huesos.
Te amé en
mi sangre desde tus besos
y fui yo
ese amor prohibido, tu amigo fiel.
Temo a ese
amor mío puro y sincero
como el que
te di en cada te quiero.
Busqué
hasta que encontré tu mirada;
esa tarde
te amé hasta la alborada.
No sé tú, mas
mi rojo corazón te ama,
así esté partido
y de ti hoy separado.
Esta mi sangre
jamás te ha olvidado
y en el tiempo
sostiene aún esta llama.
Me hiere el
tiempo, dueño de noches y días;
necesito el
dulce bálsamo de tus abrazos
y curar mis
heridas y unir los lazos
para recuperar
mis sueños y alegrías.
¿Cómo has
hecho para enloquecerme,
llevarme a volar
por el amor azul de tu cielo,
sentir
ahora de tu corazón el frio hielo,
hasta caer
y en mil pedazos romperme?
Contemplo tu
foto sintiendo el chaparrón
y cierro
los ojos solo para volver a mirarte;
no imaginas
cuánto te necesito para amarte
y cómo se
me arruga el alma y el corazón.