Llega la noche y cierro los ojos
para encontrarme con tu mirada
en ese mundo tejido con destellos
que se rompen en la alborada.
Así aprendí a vivir sin ti en el dolor,
a soñar que te abrazo con mis
besos,
a aferrarme a ti con mis palmas, amor,
y a entregarme con lluvia en mis rezos.
Desde este mar de sinceridad
me faltas tanto y no te lo
imaginas;
se vuelven mis ideas un enjambre
de grises palabras en versos y rimas.
Me faltas y dueles como duele el
hambre
a la luz de la más íntima precariedad.
Sin ti yo vivo entre nubes oscuras,
como notas musicales sin partituras.
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