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jueves, 21 de diciembre de 2023

Bajo el árbol

Después de tiempo, volví a sentarme 
bajo el árbol, lugar donde un día 
se rompió el dique que contenía
el cristalino rocío de los ríos 
y mares de mi alma.

Sí. Fui a recoger mis pasos, antes de partir,
del lugar que mucho y tanto hizo sufrir
al deshuesado músculo que siente el alma,
que te quiebra y activa ríos y mares.

Sentí la herida, pero no lo vi noche, 
como la noche de aquel día. 
Era de día y sentí nuevamente la daga
de su traición y dolorosa partida.

Senti la lluvia tibia como se resbaló
por la gravedad en los surcos de mi rostro,
Volví a sentir lo que en la noche 
de aquel doloroso día sentí.

Volví a recordar que además diome
un beso en el rostro de despedida,
cual besos que Judas dió a Jesús.

Me vació el alma, me sacudió el cuerpo,
y rompió en mil pedazos este corazón,
que hoy parchado, remendado, pegado
y demás; vive a duras penas 
y a pesar de todo la tiene aún dentro de sí.

Un amor verdadero, fuerte e inocente
que creyó en las versiones de sus ojos, 
en la piel de las manos y en los besos
de su sonrisa que encerraban la mentira
y que fueron la daga que atravesó
este sentimiento invisible y transparente.

Autor; Camisa
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