Me acabé la jarra de sangría
recargada con pisco acholado;
sintiendo ahora toda la verdad,
de cómo se ha quedado mi vida,
vacío de tu aroma y tu presencia.
Me falta tu voz; también tu mirada
que alegraba los grises días de Junio,
y se sentía en la piel el frío aguacero.
Me faltas tú. Tu abrazo y un te quiero.
Me faltas en esta blanca sala grande
donde alguna vez estuvo escrito,
aquellos sueños de cruzar el cielo
y volar al tiempo hasta la ancianidad.
Autor: Camisa
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