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sábado, 30 de marzo de 2024

Después de la tormenta

Quedó todo destruido,

los cuadros de fotografía,

las plantas por el suelo,

las paredes derruidas,

Algunos vidrios 

que seguían en las ventanas,

estaban intactos, pero la mayoría

estaban rotos. Papeles por el suelo,

incluso las puertas estaban rotas;

 vestigios que habría pasado 

una gran tormenta por mi alma.


No quería saber nada de la vida,

y, ese deseo, me conducía 

a desear la muerte perpetua.


Ahora no sé si fui valiente 

o tal vez un cobarde, 

 el no haber ejecutado ese deseo

y seguir ahora con esta vida

que pretendo levantar a duras penas

detrás de esta enorme nube de tristeza.


Aún suena sus palabras en mis oídos,

que me decía que debía seguir siendo

la misma persona, según ella.

como si su traición, no hubiese dolido.


Con total desparpajo dijo: si te falle..!

no se si intento ser sincera

o lo dijo, porque yo lo sabía todo.

Tal vez lo dijo, porque dejo de ser

flor de loto, que resalta entre el lodo.


Me quedé sentado en la banca,

en medio de su juego asqueroso,

humillante y grosero de la jijuna;

me quedé con la caridad o el mendrugo

de eso que tal vez no era amor; 

y que a mí me pareció que lo era.


Después de esa tormenta que dejó

todo derruido; todo en escombros,

todo bajo el piso; todo en oscuridad,

hay un estrecho sendero que seguir,

hacia arriba, donde espero llegar

así en soledad, cargando esa mochila

repleta de dolor, de angustia y tristeza,

cargando y levantando mi vida.


Autor: Camisa

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