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sábado, 6 de enero de 2024

Tersura en éxtasis.

 Enrredé mis manos en sus cabellos,

y susurré su nombre con pasión

envuelto en miel y en fuego se entregaba

cual manjar divino de los dioses.


Me adentre en los mares profundos

de la tersura  íntima de su piel

convirtiendo mi fantasía en realidad.


Respete todos sus deseos y súplicas,

pues sobraron los besos y caricias

en el encuentro de ambos mundos

y revivió éste cristiano moribundo.


Volamos juntos hacia el cielo,

tocando el fuego del sol que no quema,

pero que nos hace transpirar;

toque su alma y ella la mía,

todo eso en la tarde de aquel día.


La amé con mi piel y con el corazón

la amé por fuera y también por dentro;

la ame con el alma que ella revivió.


Renací, cual ave fénix y volví convertido

como Edmond Dantes de A. Dumas

entre sus gemidos y sus espasmos.



Autor: Camisa

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