Yo me figuro muerto,
mas mi cuerpo aún
está vivo.
Son mis ojos dos
desiertos
no sé realmente como
vivo.
Yo fui jovial y sonriente,
en cada estación de mi vida,
hoy me dejas un otoño
doliente,
en mi boca miel y en
mi alma una herida.
Tú siempre serás un lucero,
luciérnaga indecisa,
el amor…, del te quiero
de los besos y caricias.
Que asquerosa existencia,
la de los infieles amantes,
que se miran con
cadencia
y con los ojos
brillantes.
Autor: CAMISA
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