Mi clásica mirada,
piadosa paciente y mustia,
que guarda un halo
de ternura para tí.
Se pierde en la claridad
finita del día...
y se estampa
en la dulce y triste
llama que encendí.
¡Oh! Mi amada;
añoro tu angelical belleza,
que me absorbe y me cautiva...
eres tú quien me aviva
y mata mi tristeza.
No puedo imaginarte
porque no eres fantasía;
¡No puedo olvidarte...
te amo todavía…!
Autor: Camisa
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Written on December 26, 1992.